{"id":19,"date":"2025-07-13T11:35:22","date_gmt":"2025-07-13T11:35:22","guid":{"rendered":"https:\/\/joasl.es\/psico\/?p=19"},"modified":"2025-08-07T16:48:35","modified_gmt":"2025-08-07T16:48:35","slug":"el-principe-de-maquiavelo-en-espanol-rojas-1924","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joasl.es\/psico\/index.php\/2025\/07\/13\/el-principe-de-maquiavelo-en-espanol-rojas-1924\/","title":{"rendered":"El Pr\u00edncipe de Maquiavelo en espa\u00f1ol: Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rojas (1924)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abLos hombres olvidan antes la muerte de su padre que la p\u00e9rdida de su patrimonio\u00bb<\/em><br>\u2014 Maquiavelo (<em>El Pr\u00edncipe<\/em>, traducci\u00f3n de S\u00e1nchez Rojas, 1924, p. 45)<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sobre la traducci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La edici\u00f3n castellana de&nbsp;<em>El Pr\u00edncipe<\/em>&nbsp;traducida por&nbsp;<strong>Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rojas (1885-1931)<\/strong>&nbsp;\u2014intelectual de la Generaci\u00f3n del 14 y colaborador de&nbsp;<em>ABC<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El Sol\u2014<\/em>&nbsp;se public\u00f3 en 1924 por la Biblioteca Nueva (Madrid). S\u00e1nchez Rojas opt\u00f3 por un lenguaje sobrio que respeta la crudeza original del texto florentino, evitando edulcorar su contenido pol\u00edtico (Cervantes Virtual, 2023).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El libro en dos l\u00edneas<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El Pr\u00edncipe<\/em>&nbsp;(1513) es un tratado de realismo pol\u00edtico donde Maquiavelo analiza el poder: c\u00f3mo se obtiene, se mantiene y se pierde. Su pragmatismo, sintetizado en frases como&nbsp;<em>\u00abel fin justifica los medios\u00bb<\/em>, lo convirti\u00f3 en un texto fundacional de la ciencia pol\u00edtica moderna.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Citas destacadas<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<figure class=\"wp-block-pullquote has-text-align-left\" style=\"font-size:13px\"><blockquote><p><em>\u00ab<\/em>Y no quiero tampoco que se repute soberbia en hombre de tan humilde condici\u00f3n como la m\u00eda la osad\u00eda de dar reglas y de dictar normas de conducta a los pr\u00edncipes que rigen los Estados<em>\u00bb<\/em>\u00a0(p. 8).<br><br><em>\u00abY si Vuestra Magnificencia, desde la altura en que se halla, desciende alguna vez su mirada hacia la humildad de mi persona, ver\u00e1 cu\u00e1n m\u00edseramente sufro el grande y constante rigor de la mala ventura\u00bb<\/em>\u00a0(p. 8).<br><br><em>\u00abY se adquieren con las armas ajenas, con las propias, por acaecimientos de fortuna o simplemente por valor y genio\u00bb<\/em> (p. 9).<br><br><em>\u00ab<\/em>creyendo mejorar los hombres cambian de se\u00f1or, creencia que les hace empu\u00f1ar las armas contra el gobernante, lo cual es un notorio enga\u00f1o, porque la experiencia les dice luego que han empeorado su suerte<em>\u00bb<\/em> (p.11)<br><br><em>\u00ab<\/em>de ser amigos los que le dieron el se\u00f1or\u00edo, porque no les es posible alcanzar las esperanzas que pusieron en \u00e9l y porque el pr\u00edncipe, aun est\u00e1ndoles reconocido, tiene que emplear contra ellos medidas de violencia<em>\u00bb<\/em> (p. 11).<br><br><em>\u00abEl que quiera y desee conservar esta clase de Estados necesita que se extinga la familia del antiguo pr\u00edncipe y que no se alteren las leyes ni los tributos, para que los nuevos Estados, anexionados al antiguo, formen con \u00e9ste una sola naci\u00f3n en breve espacio de tiempo.\u00bb<\/em> (p. 13).<br><br><em>\u00abel conquistador traslade su residencia a la tierra conquistada.\u00bb<\/em> (p. 14).<br><br><em>\u00abPoco da\u00f1o podr\u00e1n hacer los despose\u00eddos, porque se encontrar\u00e1n dispersos y perjudicados, y los dem\u00e1s, por temor a ser expoliados como los otros, ya har\u00e1n bastante con callar y con pasar de largo para no llamar la atenci\u00f3n.\u00bb<\/em> (p. 15).<br><br><em>\u00abDebe ser norma de conducta la m\u00e1xima de ganar a los hombres, o de anularles para que no nos causen da\u00f1o, porque se vengan de las peque\u00f1as ofensas, pero no pueden hacer lo mismo con las grandes\u00bb<\/em> (p. 15).<br><br><em>\u00abel agravio que se les haga debe ser de aquellos que no puedan vengar.\u00bb<\/em> (p. 11).<br><br><em>\u00abal principio es f\u00e1cil de curar y dif\u00edcil de conocer, y que, una vez conocida y no curada, cualquiera puede conocerla, pero ninguno remediarla.\u00bb<\/em> (p. 17).<br><br><em>\u00abPrevisores los romanos, supieron conjurarlos antes de que aumentaran, aun afrontando guerras, pues sab\u00edan que las guerras no se evitan aplaz\u00e1ndolas y que el aplazamiento aprovecha siempre al enemigo.\u00bb<\/em> (p. 17).<br><br><em>\u00abno se debe permitir la continuaci\u00f3n de un desorden para evitar una guerra, porque no se evita, sino que se dilata en detrimento del que la evita\u00bb<\/em> (p. 21).<br><br><em>\u00abquien ayuda a otro a engrandecerse trabaja en da\u00f1o propio, porque el apoyo se presta o con la habilidad o con la fuerza, medios ambos que infunden graves sospechas al que llega a ser fuerte y poderoso\u00bb<\/em> (p. 22).<br><br><em>\u00abni la libertad ni el r\u00e9gimen liberal se escapan de la memoria, de tal suerte que ser\u00e1n siempre la eterna aspiraci\u00f3n.\u00bb<\/em> (p. 27).<br><br><em>\u00abporque los hombres marchan por sendas que otros hombres abrieron e imitan a \u00e9stos casi siempre en su conducta\u00bb<\/em> (p. 28).<br><br><em>\u00abT\u00e9ngase en cuenta que siempre han vencido los profetas armados y que siempre han fracasado los profetas inermes.\u00bb<\/em> (p. 31).<br><br><em>\u00abQuienes pueden emplear tales medios tropezar\u00e1n, indudablemente, en cada traspi\u00e9s, con grandes dificultades y con peligros invencibles; pero cuando los superen y comiencen a hacerse respetar, luego de deshacerse de la casta de los envidiosos, ser\u00e1n poderosos, seguros, honrados y felices.\u00bb<\/em> (p. 32).<br><br><em>\u00abquien no afirma previamente los fundamentos de su autoridad, podr\u00e1 afirmarlos luego si tiene gran ingenio para lograrlo, pero no sin trabajo para el arquitecto y sin peligro para la finca.\u00bb<\/em> (p. 34).<br><br><em>\u00abPorque se enga\u00f1a el que suponga que, entre altos personajes, los favores recientes hacen olvidar los disfavores pasados.\u00bb<\/em> (p. 43).<br><br><em>\u00abNo es que llame yo virtud al asesinato de los conciudadanos, a la traici\u00f3n de los amigos, ni a la carencia de la piedad, de la buena fe y de la religi\u00f3n, condiciones con las que puede conquistarse la soberan\u00eda, pero de ning\u00fan modo lograr la gloria\u00bb<\/em> (p. 45).<br><br><em>\u00abdel primer g\u00e9nero de maldad pueden esperar que Dios y los hombres les perdonen\u00bb<\/em> (p. 48).<br><br><em>\u00abAs\u00ed es que el usurpador de un Estado ha de procurar hacer todas las maldades de una sola vez para que no se halle en saz\u00f3n de repetirlas\u00bb<\/em> (p. 49).<br><br><em>\u00abEl que, t\u00edmidamente, o por estar mal aconsejado, obre de otro modo, necesitar\u00e1 vivir continuamente con el cuchillo en la diestra\u00bb<\/em> (p. 49).<br><br><em>\u00abH\u00e1ganse de una vez todas las ofensas, que no hieren demasiado si no tornan a repetirse.\u00bb<\/em> (p. 49).<br><br><em>\u00abm\u00e1s si el cambio consiste en obrar bien, no aprovecha, porque juzgando las gentes que tal cambio es impuesto, no saben, en rigor, agradecerlo.\u00bb<\/em> (p. 49).<br><br><em>\u00abya que los prop\u00f3sitos del pueblo son m\u00e1s honrados que los de la nobleza, por que la nobleza encamina sus pasos a establecer la tiran\u00eda, y la finalidad del pueblo es extirparla donde la encuentra.\u00bb<\/em> (p. 51).<br><br><em>\u00abLos amigos, si no son ladrones, deben ser respetados y protegidos. Pero a los adversarios hay que dividirlos en dos grupos. Si son adversarios por timidez y flaqueza de car\u00e1cter, s\u00edrvete de ellos, sobre todo si son buenos consejeros, porque te honrar\u00e1n en la prosperidad y en la adversidad no sabr\u00e1n ser temibles. Pero si no son adictos por ambici\u00f3n y por c\u00e1lculo, indicio de que piensan en ellos m\u00e1s que en<br>ti, gu\u00e1rdate, pr\u00edncipe, de ellos, y tenlos por enemigos declarados, porque en tus horas de malandanza contribuir\u00e1n eficazmente a tu ruina.\u00bb<\/em> (p. 52).<br><br><em>\u00abY as\u00ed como los hombres son m\u00e1s agradecidos al que le dispensa bienes cuando de \u00e9l no los esperaba, as\u00ed el pueblo es m\u00e1s fiel al pr\u00edncipe que lo proteja aunque no haya sido \u00e9l quien le haya elevado al principado\u00bb<\/em> (p. 52).<br><br><em>\u00abel pr\u00edncipe qixe tenga bien abastecida la capitalidad de sus dominios y se conduzca bien con los dem\u00e1s pr\u00edncipes y con sus propios vasallos, ya he dicho y volver\u00e9 a repetir que siempre ser\u00e1 atacado con grandes precauciones, porque los hombres no se arriesgan en empresas que de antemano se les antojan peligrosas\u00bb<\/em> (p. 55).<br><br><em>\u00abPeligro que no debe preocupar al pr\u00edncipe, porque los da\u00f1os hechos no tienen remedio y as\u00ed lo comprender\u00e1n los ciudadanos cuando llegue la hora de la reflexi\u00f3n\u00bb<\/em> (p. 57).<br><br><em>\u00abexpuestos los medios m\u00e1s importantes que algunos pr\u00edncipes han puesto en juego para elevarse a ellos, ya debo disertar aqu\u00ed, en trazos generales, acerca de los casos de defensa y de ofensa que pueden ocurrir en esos principados.\u00bb<\/em> (p. 61).<br><br><em>\u00abEl pr\u00edncipe que no conoce los males mas que cuando son incurables no merece el nombre de sabio. Pocos alcanzan tal sabidur\u00eda.\u00bb<\/em> (p. 71).<br><br><em>\u00abY los pr\u00edncipes han de consagrarse a la caza para que el cuerpo se habit\u00fae a los trabajos, adem\u00e1s de conocer la conformaci\u00f3n de los terrenos, c\u00f3mo se forman los valles y las monta\u00f1as, c\u00f3mo se extienden los llanos y de d\u00f3nde nacen los pantanos y los r\u00edos, poniendo el mayor inter\u00e9s en ese estudio\u00bb<\/em> (p. 74).<br><br><em>\u00abSi tal pericia no acompa\u00f1a al pr\u00edncipe, le falta una de las condiciones necesarias para ser un buen<br>general, porque esa condici\u00f3n le sirve para conocer al adversario, para buscar alojamientos a sus tropas, para guiarlas y conducirlas, para preparar las batallas, para guerrear, en fin, ventajosamente\u00bb<\/em> (p. 74).<br><br><em>\u00aben la paz pensaba constantemente en el arte de la guerra, y cuando iba de excursi\u00f3n con sus amigos no se recataba en preguntarles: \u2014Si el enemigo ocupase aquellas colinas y nosotros nos encontr\u00e1semos aqu\u00ed con nuestras tropas, \u00bfde qui\u00e9n ser\u00eda la ventaja?\u00bb<\/em> (p. 75).<br><br><em>\u00abTal debe ser la conducta de todo pr\u00edncipe prudente, que no debe estar ocioso en \u00e9pocas de paz,<br>sino que debe utilizarla para lograr los conocimientos que necesita por si la adversidad le encuentra en el camino y se dispone a flagelarle con sus golpes\u00bb<\/em> (p. 76).<br><br><em>\u00abPrefiero decir la verdad como es a como nos imaginamos que es.\u00bb<\/em> (p. 76).<br><br><em>\u00abel pr\u00edncipe debe ser bueno o malo, seg\u00fan le aconsejen las circunstancias\u00bb<\/em> (p. 77).<br><br><em>\u00absi bien se mira, habr\u00e1 cualidades malas que parecer\u00e1n virtudes y que produzcan su ruina si las pone en ejecuci\u00f3n, y habr\u00e1, en cambio, cualidades buenas que parecer\u00e1n defectos, y que, foment\u00e1ndolas y estimul\u00e1ndolas, es posible que le llenen de seguridades y bienandanzas.\u00bb<\/em> (p. 78).<br><br><em>\u00abNo se preocupe demasiado el pr\u00edncipe si le llaman taca\u00f1o, aunque lo sea, para no verse en el trance de tener que robar a sus vasallos, para que pueda defenderse, para que no caiga en la pobreza y en el desprecio ajeno y para no tener que convertirse en rapaz, porque el vicio de la avaricia podr\u00e1 servirle para mantenerle en el poder.\u00bb<\/em> (p. 79).<br><br><em>\u00abGozaba fama de cruel C\u00e9sar Borgia, pero su crueldad di\u00f3 paz, unidad y buen gobierno a la Roma\u00f1a,\u00bb<\/em> (p. 81).<br><br><em>\u00abRes dura, et regni novitas me talia cogunt Moltri, et late fines custodi tueri (1).\u00bb<\/em> (p. 82).<br><br><em>\u00abni la excesiva confianza mate el recelo ni la suspicacia consiga hacerle odioso.\u00bb<\/em> (p. 82).<br><br><em>\u00abel afecto que se compra y no se alcanza por nobleza de \u00e1nimo deja de existir cuando los contratiempos de la vida le ponen a prueba.\u00bb<\/em> (p. 83).<br><br><em>\u00abLos hombres ofenden antes al que aman que al que temen, porque la amistad, como es lazo moral, se rompe muchas veces por los malvados, que se curan m\u00e1s de sus intereses. En cambio, el temor hace que piense en un castigo que trate naturalmente de esquivar.\u00bb<\/em> (p. 83).<br><br><em>\u00ablos hombres podr\u00e1n olvidar la muerte del padre, pero no la p\u00e9rdida del patrimonio\u00bb<\/em> (p. 83).<br><br><em>\u00abHay que ser zorra para conocer las trampas y le\u00f3n para hacer escapar a los lobos\u00bb<\/em> (p. 86).<br><br><em>\u00abCuando le perjudique, el pr\u00edncipe debe faltar a su promesa. Debe tambi\u00e9n faltar a ella cuando<br>desaparecieren los motivos que le obligaron a prometer.\u00bb<\/em> (p. 86).<br><br><em>\u00abhay que disfrazar bien las cosas y ser maestro en disimulo, porque el hombre es tan c\u00e1ndido y depende tanto de las circunstancias, que siempre habr\u00e1 un enga\u00f1ado para un enga\u00f1ador.\u00bb<\/em> (p. 87).<br><br><em>\u00abLe ser\u00e1 muy \u00fatil que parezca piadoso, fiel, humano, \u00edntegro y religioso, y hasta le ser\u00e1 muy \u00fatil que lo sea, siempre que est\u00e9 resuelto a ser lo contrario de lo que parece cuando haga falta.\u00bb<\/em> (p. 87).<br><br><em>\u00aby mientras pueda ser bueno, no debe dejar de serlo, cosa que no reza para cuando tenga que dejar de serlo por suprema necesidad.\u00bb<\/em> (p. 88).<br><br><em>\u00ablos hombres juzgan antes por los ojos que por los dem\u00e1s sentidos, de modo que pudiendo mirar todos, pocos son los que saben ver lo que miran\u00bb<\/em> (p. 88).<br><br><em>\u00abhabla a todas horas de paz y de lealtad y no conoce ni de nombre ambas cosas. De haber sido pac\u00edfico y leal, hace tiempo que hubiera perdido su reputaci\u00f3n y sus Estados\u00bb<\/em> (p. 88).<br><br><em>\u00abLos pueblos aman la tranquilidad y la modestia en los pr\u00edncipes, mientras que la soldadesca desea pr\u00edncipes belicosos, insolentes, crueles y ladrones,\u00bb<\/em> (p. 93).<br><br><em>\u00ablos pr\u00edncipes no pueden conseguir que algunos dejen de odiarles, deben procurar que sean los menos y los que no cuenten con la fuerza de las armas.\u00bb<\/em> (p. 94).<br><br><em>\u00abel odio se adquiere lo mismo obrando bien que obrando mal\u00bb<\/em> (p. 95).<br><br><em>\u00abning\u00fan pr\u00edncipe puede evitar que le asesinen a mano airada, porque le matar\u00e1 el que est\u00e9 verdaderamente dispuesto a matarle\u00bb<\/em> (p. 98).<br><br><em>\u00abla causa de la ruina de los emperadores que he citado fu\u00e9 el odio y el desprecio, y comprender\u00e1 que, aunque su conducta no fu\u00e9 la misma, para unos fu\u00e9 beneficioso lo que fu\u00e9 nocivo para otros.\u00bb<\/em> (p. 100).<br><br><em>\u00ablos procur\u00f3 armas si los hall\u00f3 desarmados\u00bb<\/em> (p. 102).<br><br><em>\u00abAumenta la fama de los pr\u00edncipes cuando saben vencer todos los obst\u00e1culos que les salen al paso\u00bb<\/em> (p.104).<br><br><em>\u00abun pr\u00edncipe prudente se procura enemigos para aumentar con ellos su grandeza y su poder\u00edo, aumenta en cr\u00e9dito ante la historia\u00bb<\/em> (p. 104).<br><br><em>\u00abporque ninguna fortaleza te salvar\u00e1 si te odian tus vasallos\u00bb<\/em> (p. 106).<br><br><em>\u00abUn pr\u00edncipe merece aprecio cuando es o excelente amigo o adversario leal, es decir, cuando no tiene reparo alguno en mostrarse favorable o adverso a los planes de otro\u00bb<\/em> (p. 108).<br><br><em>\u00abEl que vence no quiere tener amigos sospechosos, de esos que no le amparan en los momentos cr\u00edticos, y el que pierde no har\u00e1 caso de tu amistad, cuando pudiste auxiliarle en sus momentos de lucha\u00bb<\/em> (p. 108).<br><br><em>\u00abLo que mejor demuestra el juicio y el entendimiento del pr\u00edncipe es advertir de qu\u00e9 clase de gentes se rodea\u00bb<\/em> (p. 111).<br><br><em>\u00abCuando comprendas que nadie te ofende dici\u00e9ndote la verdad huir\u00e1s de las adulaciones.\u00bb<\/em> (p. 113).<br><br><em>\u00abEl pr\u00edncipe debe aconsejarse siempre, pero cuando \u00e9l quiera consejo y no cuando lo quieran los dem\u00e1s.\u00bb<\/em> (p. 114).<br><br><em>\u00abpr\u00edncipes que son prudentes no porque lo sean, sino porque le rodean buenos consejeros.\u00bb<\/em> (p. 114).<br><br><em>\u00ablos hombres son malos si la necesidad no les obliga a ser buenos.\u00bb<\/em> (p. 115).<br><br><em>\u00ablos hombres no se curan de la tempestad durante la calma\u2014, al llegar las adversidades, huyeron en lugar de defenderse,\u00bb<\/em> (p. 117).<br><br><em>\u00abNo nos dejemos caer en la esperanza de que otros nos ayudar\u00e1n a levantamos, lo cual no sucede siempre, y si sucede, es expuesto para el ca\u00eddo, porque no sabe defenderse muy honrosamente. La mejor defensa, la m\u00e1s segura y duradera es la que depende de tu persona y de tu valor\u00bb<\/em> (p. 117).<br><br><em>\u00abme atrevo a aventurar el juicio de que si de la fortuna depende la mitad de nuestros actos, los<br>hombres dirigimos cuando menos la otra mitad\u00bb<\/em> (p. 118).<br><br><em>\u00abYo creo que prospera todo el que se acomoda a la condici\u00f3n de los tiempos y que no puede prosperar el que sigue el opuesto sistema.\u00bb<\/em> (p. 118).<br><br><em>\u00abdos que obran de distinto modo logran igual fin, y que de otros dos, que hacen lo mismo, uno logra su fin y otro no lo logra\u00bb<\/em> (p. 119).<br><br><em>\u00abVale m\u00e1s ser precavido que circunspecto, porque la fortuna es mujer, de modo que para dominarla<br>hay que tratarla sin miramientos, demostrando la experiencia que sale vencedor de ella el que la fuerza y no el que la respeta. Como mujer, es siempre amiga de la juventud, porque los j\u00f3venes son con ella poco considerados y muy audaces y vehementes\u00bb<\/em> (p. 121).<br><br><br><\/p><\/blockquote><\/figure>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Referencia APA 7\u00aa ed.<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-small-font-size\">&#8211; Maquiavelo, N. (1924).&nbsp;<em>El Pr\u00edncipe<\/em>&nbsp;(J. S\u00e1nchez Rojas, Trad.). Biblioteca Nueva. (Obra original publicada en 1513).<br><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-small-font-size\">&#8211; Biblioteca Digital de Castilla y Le\u00f3n. (2023).&nbsp;<em>El Pr\u00edncipe [de Maquiavelo] traducci\u00f3n de Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rojas<\/em>.&nbsp;<a href=\"https:\/\/bibliotecadigital.jcyl.es\/es\/consulta\/registro.do?id=33176\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/bibliotecadigital.jcyl.es\/es\/consulta\/registro.do?id=33176<\/a><br><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-small-font-size\">&#8211; Cervantes Virtual. (2023).&nbsp;<em>Il Principe de Maquiavelo traducido al espa\u00f1ol por Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rojas (1924)<\/em>.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra\/il-principe-de-maquiavelo-traducido-al-espanol-por-jose-sanchez-rojas-1924-930466\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra\/il-principe-de-maquiavelo-traducido-al-espanol-por-jose-sanchez-rojas-1924-930466\/<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Pr\u00edncipe (1513) es un tratado de realismo pol\u00edtico donde Maquiavelo analiza el poder: c\u00f3mo se obtiene, se mantiene y se pierde. 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